Después de haber visto los aspectos importantes y conceptos básicos del modernismo literario, pasaremos a un análisis de los autores más importantes y fundamentales de la misma época. A continuación, una lista de vínculos para la información de dichos autores:
Amado Nervo
José Asunción Silva
Manuel Gutierrez Nájera
Ramón López Velar
Rubén Darío
Espero sea de ayuda y les resulte interesante el conocer todo a cerca de este tema...
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lunes, 26 de marzo de 2012
Autor 1: Amado Nervo
Principal exponente mexicano del modernismo. [Véase aquí su biografía]
“Nervo fue una personalidad marcada por la búsqueda obsesiva
de Dios y por establecer una relación con la naturaleza de corte místico
transcendente. Esta religiosidad le hizo que se fuera apartando del modernismo
para encontrar una vía propia teñida de panteísmo y fervor religioso que
algunos de sus coetáneos consideraron anacrónico. Su exuberancia
religiosa la manifestó en obras como Los jardines interiores (1905),
que anuncia libros de serena intimidad como En voz baja (1909), Serenidad (1914), Elevación (1917)
y Plenitud (1918). Pero la obra por la que Amado Nervo es
recordado y leído todavía con gran interés es La amada inmóvil (1922),
publicada póstumamente, inspirada en la muerte de Ana Daillez, mujer a la que
el poeta amó en vida.” [1]
Suele ser enmarcado dentro del modernismo, aunque con un
misticismo y una tristeza que contrastan con el resto de autores.
“Su forma de ser, universal y cosmopolita, le hace difícil de
etiquetar: modernista en sus comienzos, simbolista, el último romántico, un
místico asceta; para muchos un filósofo con hábito de poeta. Su aspecto refleja
a un hombre de cara angulosa, con la frente surcada de arrugas de tanto
escudriñar el enigma de la vida, de labios finos y espigada figura, sus
ademanes eran distinguidos, toda la luz de su espíritu se concentraba en unos
ojos curiosos que se asomaban al mundo. En conjunto su rostro nos recuerda a
los taciturnos caballeros del Greco y al misterio de una máscara azteca.
Fue
un trabajador incansable: nos ha dejado artículos, cuentos y cientos de poemas,
incluso canciones para educar a los niños. Era un hombre afable que frecuentaba
los lugares donde se reunían unos cuantos amigos de letras; dejaba en los que
hablaban con él la amenidad de su charla sutil. Parecía hecho para hablar y su
palabra era abundante, sugestiva; pero había algo en él que le mantenía como
ausente y ponía en sus palabras el eco de un grave diálogo interior.
En sus poemas encontramos toda la autenticidad, toda la
delicadeza, todo el fervor de un espíritu elevado que utiliza la poesía como el
mejor medio para contagiar su fuego interior. Tenía una sensibilidad única para
percibir la belleza y profesaba un misterioso culto al idealismo. De una
admirable sinceridad, su forma de escribir es única y genuina; tanto que se le
puede reconocer sin firmar. Enamorado del silencio, del discreto refinamiento
de la austeridad, algunos de sus poemas destilan un extraño misticismo.” [2]
Hombre y poeta, fue un enamorado de la vida que de
tanto amarla aprendió a despedirse de ella. Morir era sólo un paso inevitable
para unirse con lo Infinito. Éste fue Amado Nervo, el depositario de unos
versos que nos acompañan y se convierten en atemporales. Y la muerte viene a
sellarlos, a declarar con sinceridad profunda el grito de un hombre, de un
poeta, que hallará su eco en la eternidad.
Por último, les dejo en las siguientes entradas uno de sus
más hermosos e importantes poemas. Sin duda, un autor que nos deleita aún en
nuestros tiempos con los más exquisitos versos…
Biografía de Amado Nervo
José Amado Ruiz de Nervo; Tepic, Nayarit, 1870 - Montevideo,
1919) Poeta mexicano. Hizo sus primeros estudios en el Colegio de Jacona,
pasando después al Seminario de Zamora, en el Estado de Michoacán, donde
permaneció desde 1886 hasta 1891.
Los problemas económicos que atenazaron a su familia, un
hogar de clase media venido a menos, le forzaron a dejar inconclusos sus
estudios eclesiásticos, sin que pueda descartarse por completo la idea de que
su decisión fuera también influida por sus propias inclinaciones.
En cualquier caso, siguió alentando en su interior una
espiritualidad mística, nacida sin duda en estos primeros años, que empapa la
producción lírica del poeta, en la que medita, fundamentalmente, sobre la
existencia humana, sus problemas, sus conflictos y sus misterios, el eterno
dilema de la vida y la muerte.
Abandonados pues los estudios, empezó a ejercer el
periodismo, profesión que desarrolló primero en Mazatlán, en el Estado de
Sinaloa, y más tarde en la propia Ciudad de México, a donde se trasladó
temporalmente en 1894. Sus colaboraciones aparecieron en la Revista Azul. Junto
a su amigo Jesús E. Valenzuela, fundó la Revista Moderna. Estas dos
publicaciones fueron el resultado de las ansias e impulsos modernistas que
aparecieron, en aquella época, en todos los rincones de la Latinoamérica
literaria y artística.
En 1900, el diario El Imparcial lo envió como corresponsal a
la Exposición Universal de París, donde residiría durante de dos años. Entabló
allí conocimiento y amistad con el gran poeta nicaragüense Rubén Darío, quien
más tarde diría de Nervo: "se relacionó también con el grupo de literatos
y artistas parnasianos y modernistas, completando de ese modo su formación
literaria."
Todos los estudiosos parecen estar de acuerdo en afirmar que
adoptó los principios y la filosofía del Parnaso, grupo de creadores franceses
que intentaba reaccionar contra la poesía utilitaria y declamatoria, tan en
boga por aquel entonces, rechazando también un romanticismo lírico en el que
los sentimientos, las encendidas pasiones y las convicciones íntimas de los
autores, interfiriendo en su producción literaria, impedían, a su entender, el
florecimiento de la belleza artística pura.
En París conoció a la que iba a ser la mujer de su vida, Ana
Cecilia Luisa Dailliez, con la que compartió su vida más de diez años, entre
1901 y 1912, y cuyo prematuro fallecimiento fue el doloroso manantial del que
emanan los versos de La amada inmóvil, que no vio la luz pública
hasta después de la muerte del poeta, prueba de que éste consideraba su obra
como parte imprescindible de su más dolorosa intimidad. Su Ofertorio supone,
sin ningún género de duda, uno de los momentos líricos de mayor emoción, una de
las joyas líricas más importantes de toda su producción poética.
Cuando regresó a México, tras aquellos años decisivos para
su vida y su formación literaria y artística, ejerció como profesor en la
Escuela Nacional Preparatoria, hasta que fue nombrado inspector de enseñanza de
la literatura. En 1906, por fin, ingresó en el servicio diplomático mexicano y
se le confiaron distintas tareas en Argentina y Uruguay, para ser finalmente
designado secretario segundo de la Legación de México en España.
En 1918 recibió el nombramiento de ministro plenipotenciario
en Argentina y Uruguay, el que iba a ser su último cargo, pues, un año después,
en 1919, Amado Nervo moría en Montevideo, la capital uruguaya, donde había
conocido a Zorrilla San Martín, notable orador y ensayista con el que trabó
estrecha amistad y que, a decir de los estudiosos, influyó decisivamente en el
acercamiento a la iglesia Católica que realizó el poeta en sus últimos
momentos, un acercamiento que tiene todos los visos de una verdadera
reconciliación.
La obra de Amado Nervo
Poeta y prosista, el valor de su prosa desmerece, sin
embargo, si se la compara con sus producciones en verso. Nervo es,
efectivamente, un auténtico poeta modernista, verdadero hijo literario de Rubén
Darío, plenamente mexicano; las intuiciones religiosas de su juventud le
inspiraron las páginas de sus Perlas Negras y sus Místicas (1898),
en las que puede encontrarse su célebre A Kempis, cuyo encendido
lirismo no podría ya superar el poeta.
Más tarde, su mexicanidad se atempera por su estancia y sus
contactos en París; la influencia francesa y, sobre todo, la española y la
latinoamericana, concretada en el indiscutible maestrazgo de Rubén Darío y
Leopoldo Lugones, confieren al espíritu, el sentimiento y la obra de Amado
Nervo una dirección menos mística, unas preocupaciones menos religiosas, aunque
impregnadas de un panteísmo que le da mayor universalidad, un pálpito más
liberal y humano.
Es la etapa en la que escribe sus Poemas (1901),
seguidos en 1902 por El Éxodo y las flores del camino, Hermana
agua y Lira heroica. El ciclo se cerrará en 1905 con la
aparición de Los jardines interiores. Todas sus producciones
muestran un exquisito refinamiento, una indiscutible preocupación por la
perfección de la forma y el absoluto protagonismo de la estrofa dentro de la
escritura.
En 1909 publica En voz baja, obra que supone el
inicio de su andadura hacia la paz espiritual que, a raíz de la muerte de su
amada, dará paso a la profunda transformación que vivirá el poeta y que, en
consecuencia, impregnará toda su obra; no puede olvidarse que los conmovidos
versos de La amada inmóvil fueron escritos en 1912, aunque
sólo aparecieran póstumamente, en 1920. A la misma época pertenece
también Serenidad (1914).
Luego, el lírico evoluciona cada vez más hacia una
renunciación que pretende llevar hasta el terreno literario; hay en él una
curiosa influencia de las doctrinas orientales, su primitivo sentido más o
menos místico se convierte ahora en una especie de aspiración al Nirvana.
"La muerte es la libertad absoluta", nos dice en la prosa de Plenitud;
este espíritu lo sostiene en el verso de Elevación, El
arquero divino (de publicación póstuma) y El estanque de los
lotos (1917).
Sus actividades como prosista se iniciaron con El
Bachiller (1896), novela corta de carácter autobiográfico. Son
evidentes en la narración las influencias y las aspiraciones naturalistas,
sobre todo en lo que respecta a la presentación de los aspectos más
desagradables y sórdidos de la realidad. Autor prolífico, hizo también
numerosas incursiones en otros muchos géneros, como el cuento breve, el ensayo
y la crónica; destaca entre ellos su estudio sobre sor Juana Inés de la Cruz,
publicado con el título de Juana de Asbaje (1910).
Una recopilación de sus obras en prosa ya conocidas y de otras
inéditas hasta entonces apareció póstumamente en la edición que, en 1938,
publicó Alfonso Méndez Plancarte, acompañándola por el estudio Mañana
del poeta. Entre sus obras narrativas merecen citarse Pascual
Aguilera, El domador de almas, los cuentos de Almas que
pasan (1906) y algunas de las novelas cortas y narraciones escritas en
los años postreros de su vida. Sus Obras completas, ordenadas por
el escritor y humanista Alfonso Reyes, que se encargó de la edición,
aparecieron en Madrid, de 1920 a 1928, en veintinueve volúmenes.
Referencias Cibergráficas:
En Paz - Amado Nervo
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Referencias Cibergráficas:
Éxtasis - Amado Nervo
Cada rosa gentil ayer nacida,
cada aurora que apunta entre sonrojos,
dejan mi alma en el éxtasis sumida...
¡Nunca se cansan de mirar mis ojos
el perpetuo milagro de la vida!
Años ha que contemplo las estrellas
en las diáfanas noches españolas
y las encuentro cada vez mas bellas.
¡Años ha que en el mar, conmigo a solas,
de las olas escucho las querellas
y aún me pasma el prodigio de las olas!
Cada vez hallo la Naturaleza
más sobrenatural, más pura y santa.
Para mí, en rededor, todo es belleza:
y con la misma plenitud me encanta
la boca de la madre cuando reza
que la boca del niño cuando canta.
Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome al brillar: "¡Aquí se piensa,
también, aquí se lucha, aquí se ama!".
Referencia Cibergráfica:
Autor 2: José Asunción Silva
(Bogotá, 1865 - 1896)
Poeta colombiano. En la historiografía literaria suele reconocérsele como el
gran iniciador del modernismo en Hispanoamérica, que el nicaragüense Rubén
Darío llevaría a la cúspide.
José Asunción Silva era hijo del escritor
costumbrista y acomodado comerciante Ricardo Silva, un hombre elegante, de
refinado gusto y descendiente de aristocráticos granadinos emparentados con el
general Santander. Doña Vicenta Gómez, hermosa dama bogotana y madre del poeta,
era hija del diputado Vicente Antonio Gómez Restrepo, quien desempeñó
importantes labores en los primeros años de la República de la Nueva Granada y
falleció tempranamente.
En noviembre de 1883
imprimió su libro Artículos de
costumbres don Ricardo Silva
y regaló el manuscrito, con bella dedicatoria, a su hijo José Asunción; un mes
más tarde se protocolizó su emancipación económica y se comenzó a planear el
viaje a París, donde residía desde hacía muchos años el tío abuelo del poeta,
don Antonio María Silva Fortoul. Primero viajó el padre, en abril de 1884 y,
tras su regreso, salió rumbo a Europa José Asunción, el 23 de octubre, llegando
a París en los primeros días de diciembre.
Don
Ricardo Silva falleció la noche del 1 de junio de 1887, en la casa 93 de la
calle 12. Pero no fue solamente la triste pérdida lo que ensombreció y
transformó totalmente el ambiente familiar; al asumir José Asunción la
dirección de los negocios paternos, descubrió que hasta entonces su familia
había vivido en una falsa bonanza, basada en créditos respaldados únicamente en
la confianza que los acreedores tenían en don Ricardo y que tal vez no era
''heredable''.
Obras de José Asunción
Silva
La
obra de José Asunción Silva es breve, en parte por el naufragio en el que se perdieron
gran parte de sus manuscritos. Comprende alrededor de 150 poemas, una novela
titulada De sobremesa y una serie, también breve, de prosas y notas críticas.
El libro de versos la obra considerada de mayor relevancia en la
producción literaria del poeta. Un primer gran tema de esta compilación poética
lo constituye la infancia, que frente al presente negativo y doloroso parece
ser la época más feliz de la vida; pero también existen otras preocupaciones:
el poeta y su pasado histórico. La evocación de su infancia personal se hace
reflexión épica sobre el pasado histórico latinoamericano, sobre su futuro y su
presente. Al pie de la estatua es un poema dedicado al Libertador
Simón Bolívar, en el cual el prócer se dirige al poeta. Éste es el único poema
que Silva escribe sobre América y que muestra su naciente preocupación
histórica y política.
Es autor de muchas otras
obras, no menos importantes que la ya antes mencionada (Siempre juntos, Intimidades, las
ondinas, Bienaventurados los que lloran, Infancia, Nocturno I y II, entre
otras)[1]
José Asunción Silva y el Modernismo
José Asunción Silva (Bogotá, 27 de noviembre de 1865-23 de
mayo de 1896) fue un poeta colombiano. Parte de su importancia para la
literatura estriba, esencialmente, en haber sido uno de los más importantes
precursores del modernismo, y, según otro sector de la crítica, uno de los más
importantes escritores de la primera generación de modernistas.
Poéma "Juntos los dos" - José Asunción Silva
Juntos
los dos reímos cierto día...
¡Ay, y reímos tanto
que toda aquella risa bulliciosa
se tornó pronto en llanto!
Después, juntos los dos, alguna noche,
reímos mucho, tanto,
que quedó como huella de las lágrimas
un misterioso encanto!
Nacen hondos suspiros, de la orgía
entre las copas cálidas
y en el agua salobre de los mares,
Autor 3: Manuel Gutierrez Nájera
Biografía
Manuel
Gutiérrez Nájera (22 de diciembre de 1859 - 3 de febrero de 1895) fue un escritor, poeta y periodista mexicano, nació y
vivió en la Ciudad de México como observador cronista. Utilizó múltiples seudónimos,
no obstante, entre sus contertulios y el público, el que más arraigado quedó
fue: El duque Job.
Precursor del modernismo en México. Perteneció a una familia de clase media. Escritor y periodista toda su
vida. Inició su carrera a los trece años. Escribió poesía, impresiones de
teatro, crítica literaria y social, notas de viajes y relatos breves para niños.
El único libro que vio publicado el duque en vida, fue una antología de cuentos
a la que llamó: Cuentos Frágiles
(1883); fue uno de los fundadores de la Revista Azul, órgano de difusión del modernismo en México.
Escribió poesía romántica y
amorosa. Gustó de lo afrancesado y de lo clásico, como era habitual en los
intelectuales mexicanos y la alta sociedad de su tiempo. Nunca salió de México,
y en pocas ocasiones de su ciudad natal, pero sus influencias son europeas: Musset, Gautier, Baudelaire, Flaubert, Leopardi. Siempre anheló unir el espíritu francés y las formas españolas.
Su madre, ferviente
católica empeñada en que su hijo fuera sacerdote, le impuso la lectura de los
místicos españoles del Siglo de Oro y la
formación en el seminario, influencia que se vio compensada por la fuerte
corriente positivista de la sociedad de la época que pugnaba en sentido
contrario. Gutiérrez Nájera abandonó el seminario a los pocos años, y cambió a San Juan de la Cruz, Santa Teresa y Fray Luis de León, que no obstante siempre influirían en su obra, por los
autores franceses del siglo y por la práctica cotidiana de la literatura en
periódicos locales como El Federalista,
La Libertad, El Cronista Mexicano o El
Universal.
¿Qué fundo?
En 1894 fundó, con Carlos Díaz Dufoo, La Revista Azul,
publicación que lideró el modernismo mexicano durante dos años.
¿Cómo se le define a Manuel Guitierrez Najera?
A Manuel Gutiérrez Nájera
se le define como «especie de sonrisa del alma» por la gracia sutil de su
estilo, elegante, delicado y con ternura de sentimientos.[] En el fondo fue siempre poeta
romántico.
Sus obras mas importantes
Se encuentran: La Duquesa Job, Hamlet a Ofelia, Odas Breves, La Serenata de Schubert y el afamado poema «Non omnis moriar»
(No moriré del todo). Cultivó la prosa en cuentos, a los que aportó una nueva
forma, y en crónicas: el libro de relatos Cuentos Frágiles fue el único que publicó en vida como tal, pero
ordenó con distintos criterios sus entregas a periódicos y revistas: Cuentos del domingo, Cuentos vistos, Cuentos color de humo, Crónicas color de oro, Crónicas color de lluvia, etc. lo que
ha orientado los criterios de sus editores.
Inspiraciones
Cultivó
diversos géneros literarios en prosa y en verso, y perteneció a la primera
generación modernista. Influido por el marcado afrancesamiento de su ciudad, se
inspiró en aunque también admiró a los
místicos españoles.
Referencias Cibergráficas:
domingo, 25 de marzo de 2012
El modernismo en México
A
finales del siglo XIX, al madurar políticamente los países hispanoamericanos y
con el rechazo de los modelos literarios y propuestos por España, los
escritores se interesan por otras épocas y por la literatura de otros países.
En esta etapa surge el modernismo. Podría definirse el Modernismo, no como una
corriente o escuela literaria, sino más bien como una actitud que busca una
renovación del idioma, una nueva estética de la libertad, encaminada a la
consecución de un nuevo tipo de belleza. El nacimiento del Modernismo no
implica necesariamente la desaparición total del Romanticismo, ya que mientras un
movimiento literario declina, otro nuevo cobra vida, de tal forma que en un
determinado momento los dos coexisten.
El
Modernismo es la literatura que corresponde al mundo moderno, a las sociedades
transformadas por las revoluciones social e industrial. Solo pudo surgir cuando
existiera una mínima base de modernidad en los procesos social y económico.
El
desarrollo de la ciencia acelera la industrialización. Esta, a su vez,
convierte el arte en mercancía, y al artista, en productor. Contra la
mecanización y uniformidad del proceso industrial, los poetas intentan subrayar
la cualidad única de la experiencia.
Referencias Cibergráficas:
La revista azul
Órgano de difusión del modernismo en México. Gran
parte de su obra apareció en diversos periódicos mexicanos bajo multitud de
seudónimos: El cura de Jalatlaco, El duque Job, Puck, Junius,
Recamier, Mr. Can-Can, Nemo, Omega, etc. Se
escudaba en esa diversidad para publicar distintas versiones de un mismo
trabajo, cambiando la firma y jugando a adaptar el estilo del texto a cada
seudónimo
Referencias Cibergráficas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Guti%C3%A9rrez_N%C3%A1jera
Autor 4: Ramón López Velarde
En el modernismo nos
encontramos con Ramón López Velarde. [Véase su biografía] El cual nos demuestra
al modernismo, puesto que sus obras, las
cuales son diversas, nos demuestran de, en el caso particular de “A las
Vírgenes” una invitación a descubrir al tema del amor desde un ponto de vista
sensual, demostrando una pasión en su poema “A un imposible”
Demuestra a la
naturaleza en “En el reinado de la primavera” en la frase “¡…Oh gloria de estar
enamorado, enamorado, ebrio de amor a ti, novia perpetua,…” nos enseña a dejar
a un lado, las cosas materiales, y aprender a percibir y amar a la naturaleza,
a la primavera. También lo podemos observar en “Idolatría”.
Son así sus diversas
obras, que nos demuestras y se unen a la corriente del modernismo. Por
mencionar unas mas, y se aprecie mejor a este autor tenemos sus obras:
- Suave patria
- Y pensar que pudimos
Biografía de Ramón López Velarde
“(Jerez, 1888 - México, 1921) Poeta mexicano que compuso,
con motivo del primer centenario de la Independencia, el poema Suave Patria,
que suele considerarse el poema nacional de México. Ramón López Velarde es
considerado, a pesar de su corta vida, el más específicamente mexicano, el más
"nacional" por decirlo de algún modo, de los líricos del país. Es el
poeta de la época modernista con mayor arraigo mexicano, pero un arraigo que no
llega a fructificar en su espíritu renovador y mantiene, en el lenguaje y el
estilo, una serenidad casi clásica, un carácter religioso que lo vinculan con
la tradición.
Nacido en Jerez, en el estado de Zacatecas, en 1888, poco
puede decirse de su corta vida: cursó sus primeros estudios en los seminarios
de Zacatecas y Aguascalientes y se matriculó, luego, en la Universidad de San
Luis de Potosí para estudiar la carrera de leyes. Murió, prematuramente, a los
treinta y tres años, en la Ciudad de México, en 1921.
En La sangre devota (1916), su primer libro de poesías,
pueden descubrirse ya los temas recurrentes en toda su obra: el amor, el dolor
y la preocupación por los destinos patrios.
Con su obra reaparece en la lírica
mexicana un acento casi olvidado, una voz, la de la
provincia, que había
callado ya. En 1919, apareció Zozobra, su segunda obra poética, en la que
aborda dramática y sinceramente los problemas del erotismo, la religión y la
muerte. En 1921, al celebrarse el primer centenario de la Independencia,
escribió La suave patria, en cuyos versos épicos y líricos exalta los
sentimientos nacionalistas.
Su prematura desaparición arrebató a las letras mexicanas
un creador de enorme fuerza y talento muy personal. Tras su muerte fueron apareciendo
sus demás obras, que en unos casos veces habían sido preparadas por el propio
autor, y en otros se rescataron de periódicos y revistas. Se editó el tercer
volumen de su producción poética (El son del corazón, 1932) y otros tres que
contienen su obra en prosa (El minutero, 1923; El don de febrero. Poesía,
cartas y documentos, 1952; y Prosas políticas, aparecido en 1953).
La poesía de Ramón López Velarde
La peculiar estética del autor asomó ya en La sangre
devota (1916), un volumen de poesía amorosa dedicado a su musa, llamada en la
obra Fuensanta y en la vida real Josefa de los Ríos. A este volumen inaugural
siguió Zozobra (1919), en el que analiza las "flores del pecado"
sembradas durante su relación con Margarita Quijano, y un último libro de poemas
aparecido póstumamente: El son del corazón (1932).
En todos ellos se percibe un acendrado catolicismo que
tiene como contrapeso la pasión amorosa. Así resaltó esa ambigüedad el chileno
Pablo Neruda: "viene también el líquido erotismo de su poesía que circula
en toda su obra como soterrado, envuelto por el largo verano, por la castidad
dirigida al pecado". De modo semejante se expresó el mexicano Xavier
Villaurrutia, para quien la poesía de López Velarde es "la más intensa, la
más atrevida tentativa de revelar el alma oculta de un hombre; de poner a flote
las más sumergidas e inasequibles angustias; de expresar los más vivos
tormentos y las recónditas zozobras del espíritu ante las llamadas del
erotismo, de la religiosidad y de la muerte.
Desde el punto de vista técnico hay en López Velarde no
tanto novedad de adjetivación como un giro imprevisto de la frase, y el
descubrimiento de raras disonancias, de colores rudos y, con todo, armoniosos.
Ocasionalmente se advierten en su obra elementos postrománticos o modernistas,
aunque fue uno de los primeros autores de su tiempo que se rebelaron contra el
tono afectado y el esteticismo de este último movimiento. En opinión de la
crítica, sus excesos fueron resultado de la permanente búsqueda de una voz
propia y original; su verdadera importancia reside en el sabio tratamiento del
paisaje, el planteamiento del contraste radical que existe entre el campo y la
ciudad, y la lucha entre los anhelos estéticos y religiosos, por un lado, y la
sensualidad pagana por otro.
Tales elementos consiguen para su obra una tensión, que le da un lugar único en las letras
mexicanas. Su influencia fue verdaderamente considerable no sólo en la poesía
mexicana, pues se nota su huella hasta en algunos poetas argentinos de
generaciones posteriores, como Silvina Ocampo y Ricardo E. Molinari. La
influencia de su poesía amorosa es perceptible en Xavier Villaurrutia.”[1]
Obras de Ramón López Velarde
Aquí dejamos un listado de las obras más relevantes de el autor del modernismo literario: Ramón López Velarde...
A la traición de una hermosa
A las vírgenes
A Sara
A un imposible
Alma en pena
Día trece
El adiós
El candil
El piano de Genoveva
El son del corazón
El sueño de los guantes negros
Elogio a Fuensanta
En el reinado de la primavera
Hermana, hazme llorar...
Hormigas
Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces...
Humildemente
Idolatría
La ascensión y la asunción
La lágrima...
La mancha de púrpura
La última odalisca
Me despierta una alondra
Me estás vedada tú
Mi corazón se amerita...
Mi prima Águeda
Mientras muere la tarde
No me condenes
Noches de hotel
Que sea para bien...
Rumbo al olvido
Ser una casta pequeñez
Si soltera agonizas
Suave Patria
Te honro en el espanto
Tenías un rebozo de seda
Todo
Tu palabra más fútil
Tus otoños me arrullan...
Una viajera
Y pensar que pudimos
A la traición de una hermosa
A las vírgenes
A Sara
A un imposible
Alma en pena
Día trece
El adiós
El candil
El piano de Genoveva
El son del corazón
El sueño de los guantes negros
Elogio a Fuensanta
En el reinado de la primavera
Hermana, hazme llorar...
Hormigas
Hoy como nunca, me enamoras y me entristeces...
Humildemente
Idolatría
La ascensión y la asunción
La lágrima...
La mancha de púrpura
La última odalisca
Me despierta una alondra
Me estás vedada tú
Mi corazón se amerita...
Mi prima Águeda
Mientras muere la tarde
No me condenes
Noches de hotel
Que sea para bien...
Rumbo al olvido
Ser una casta pequeñez
Si soltera agonizas
Suave Patria
Te honro en el espanto
Tenías un rebozo de seda
Todo
Tu palabra más fútil
Tus otoños me arrullan...
Una viajera
Y pensar que pudimos
Autor 5: Rubén Darío
El modernismo, como ya lo vimos en entradas anteriores, nació en
Hispanoamérica y triunfo en Europa, sin embargo, dentro del continente
americano, uno de los principales precursores de esta corriente literaria, fue
Rubén Darío [véase aquí su
biografía].
Al momento de analizar su obra, vemos que, en sus primeros
libros poéticos, nos encontramos con una raíz romántica, con notas de
imaginación y fantasía. “Fue su obra Azul,
publicada en 1898, la que marcó el comienzo de una nueva escuela
poética. El título es una adhesión al arte simbolista de la sugerencia. La
mezcla de lo europeo y lo americano se hace patente en su obra. Los motivos
mitológicos, la exaltación de los sentidos, la música y por otro lado sus
inquietudes americanas que recogen sus sonetos que dedican a americanos.
Prosa profana reflejan
un mundo perfeccionista y galante y experimentan con la métrica y el
ritmo. Canto de vida y esperanza, es
a la vez su obra más reconocida y valorada y testimonio del desengaño final
tanto vital como poético.” [1]
Los avances más importantes que los modernistas lograron con
el estilo de Rubén Darío,” fue a que se refiere al lenguaje poético. Este
lenguaje es belleza y sus elementos son:
- -Las
estrofas métricas perfectas. Utilizó aquellas que se ajustaban mejor al
modelo clasicista, aunque introdujo también variantes tales como el soneto
en alejandrinos.
- -El
verso de medida correcta. Los versos más utilizados por Rubén Darío fueron
el alejandrino, el dodecasílabo y el verso libre.
- -Los
efectos musicales, conseguidos fundamentalmente por medio del ritmo y la
rima.
- -La
riqueza léxica. Busca vocablos de una intensa riqueza expresiva.” [2]
Los puntos anteriores, se convertirían posteriormente, en
los elementos más importantes que marcarían el modernismo como corriente
literaria.
“Para Rubén Darío los puntos centrales del Modernismo fueron
servir de testimonio del simbolismo y dejar una ideología poética que se
fundamenta en la misión trascendente del poeta, llamado a revelar a través del
símbolo la parte inefable del mundo. Pero, además del símbolo, la metáfora
también conduce al poeta a desempeñar su papel de profeta. Pretendió rescatar
la magia de la creación que ya se encontraba en el Romanticismo.” [3]
Su universalidad llegó a la poesía hispánica, aunque desde la publicación de Cantos de vida y esperanza el americanismo trasciende la visión más cosmopolita del primer modernismo. Fue Rubén Darío quien expuso en sus obras la fusión más significativa de la expresión americana e hispánica, la universalidad de la literatura contemporánea, el destino del intelectual en la sociedad preindustrial y el papel del público como árbitro del gusto. Y todo ello con un lenguaje sonoro y lleno de sentido.
Su universalidad llegó a la poesía hispánica, aunque desde la publicación de Cantos de vida y esperanza el americanismo trasciende la visión más cosmopolita del primer modernismo. Fue Rubén Darío quien expuso en sus obras la fusión más significativa de la expresión americana e hispánica, la universalidad de la literatura contemporánea, el destino del intelectual en la sociedad preindustrial y el papel del público como árbitro del gusto. Y todo ello con un lenguaje sonoro y lleno de sentido.
Como podemos ver,
Rubén Darío, fue, si no el más influyente e importante, unos de los autores más
reconocido y aportador de una corriente como lo es el modernismo.
Biografía de Rubén Darío
Nació el 18 de enero de 1867 San Pedro de Metepa, Chocoyo,
Nicaragua. Fue criado por su abuela tras la separación de sus padres. En el año
1986 viaja a Santiago de Chile, donde públicó su primer gran título: Azul
(1888), libro que llamó la atención de la crítica.
De regresó a Managua
contrajo matrimonio con Rafaela Contreras en 1891; quince meses después nació
su primer hijo y en 1893 falleció su esposa. En el año 1892 viajó a España como
representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración
del IV Centenario del descubrimiento de América. Tras viajar por distintos
paises, residió en Buenos Aires, donde trabajó para el diario La nación. En
1898 regresa a España como corresponsal y alterna su residencia entre París y
Madrid, donde en 1900, conoce a Francisca Sánchez, mujer de origen campesino
con la que tuvo un hijo y vivió con ella hasta el resto de sus días. Convertido
en poeta de éxito en Europa y América, es nombrado representante diplomático de
Nicaragua en Madrid en 1907. Sus primeros poemas son una mezcla de
tradicionalismo y romanticismo; Abrojos (1887) y Canto épico a las glorias de
Chile (1888).
Este mismo año publica Azul… (1888, revisado en 1890), dividido
en cuatro partes: 'Primaveral', 'Estival', 'Autumnal' e 'Invernal'. A este
libro debe que sea considerado como el creador del modernismo; escritores como
Ramón María del Valle-Inclán, Antonio Machado, Leopoldo Lugones o Julio Herrera
y Reissig le reconocieron como el creador e instaurador de una nueva época en la poesía
en lengua española. En París entra en contacto con los poetas parnasianos y
simbolistas abandonando el provincialismo por una poesía de la universalidad y
cuenta su vida cotidiana pero a través de símbolos herméticos. En Prosas
profanas (1896 y 1901), obra simbolista, desarrolla de nuevo el tema del amor.
Formalmente creó una poesía elevada y refinada con muchos elementos decorativos
y resonancias musicales; Cantos de vida y esperanza (1905) es el mejor ejemplo
de ello. El canto errante (1907), es su libro, conceptualmente, más universal.
En 1913 cae en un profundo misticismo y se retira a la isla de Mallorca. Allí
empieza a escribir una novela La isla de oro -que nunca llegó a concluir- en la
que analiza el desastre hacia el que está caminando Europa. También compone
Canto a Argentina y otros poemas (1914), un libro dedicado a este país en el
año de la celebración de su centenario en que quiso seguir el modelo del Canto
a mí mismo de Walt Whitman. En 1915 publica La vida de Rubén Darío, año en que
regresó a a América donde falleció en 1916 poco después de llegar a Managua.
AZUL - Rubén Darío
Fue la obra más destacada de Rubén Darío. En ella podemos
encontrar una combinación de fantasía, mitología, y romanticismo que tanto
caracteriza el estilo de este escritor.
AZUL... es una compilación de los escritos que Darío había
realizado para La Época de Santiago de Chile durante los años 1886 al 1888. El
libro se compone de dos secciones. La primera, CUENTOS EN PROSA, contiene dos partes en si: historietas no
relacionadas, en las que se destaca la nueva tendencia con gran claridad,
y EN CHILE, donde “el
poeta” narra sus experiencias durante su estancia en Chile. La segunda
parte EL AÑO LÍRICO, se
compone de exquisitas poesías que aunque aun románticas, se les notan las
inquietudes innovadoras.
AZUL... fue editado tres veces durante la vida del autor. La primera edición fue publicada en Valparaíso, Chile por la Imprenta y Litografía Excélsior que terminó de imprimir el libro el 30 de julio de 1888. La segunda, más amplia incluyendo tres poemas en francés, se editó en la ciudad de Guatemala por la Imprenta de La Unión en 1890. La tercera, con el contenido reducido, en Buenos Aires por La Nación en 1905.
AZUL... fue editado tres veces durante la vida del autor. La primera edición fue publicada en Valparaíso, Chile por la Imprenta y Litografía Excélsior que terminó de imprimir el libro el 30 de julio de 1888. La segunda, más amplia incluyendo tres poemas en francés, se editó en la ciudad de Guatemala por la Imprenta de La Unión en 1890. La tercera, con el contenido reducido, en Buenos Aires por La Nación en 1905.
La publicación de Azul, se convirtió en el hito fundacional
de la literatura modernista, en el vigoroso cambio de rumbo en la brújula de la
sensibilidad artística. Desde el enigmático título hasta la inusual estructura
de la obra, compuesta por cuentos y poemas, hacen de este lírico volumen una
referencia fundacional del Modernismo: renovación de los temas, ambientes
lujosos, galantes y refinados, culturalismo francés, fantasía, obsesiones individuales,
técnicas e imágenes impresionistas y un vocabulario exótico y expresivo.
Aquí podemos encontrar la obra completa, en las tres
ediciones.
Uno de los cuentos más famosos de la obra Azul, fue el del
rey Burgués
Un fragmento de Azul…
‘El rey Burgués’
“Cuando iba a la
floresta, junto al corzo o jabalí herido y sangriento, hacía improvisar a sus
profesores de retórica canciones alusivas; los criados llenaban las copas del
vino de oro que hierve, y las mujeres batían palmas con movimientos rítmicos y
gallardos. Era un rey sol, en su Babilonia llena de músicas, de carcajadas y de
ruido de festín. Cuando se hastiaba de la ciudad bullente, iba de caza
atronando el bosque con sus tropeles; y hacía salir de sus nidos a las aves
asustadas, y el vocerío repercutía en lo más escondido de las cavernas. Los
perros de patas elásticas iban rompiendo la maleza en la carrera, y los
cazadores, inclinados sobre el pescuezo de los caballos, hacían ondear los
mantos purpúreos y llevaban las caras encendidas y las cabelleras al viento.”
Referencias:
http://literatura.itematika.com/libro/76/azul.html
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/dario/reybur.htm
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